
Ese bucle infinito de pensamiento, ese yo tan grande que siempre llevo a cuestas… va reduciéndose. Llevo desde que he entrado mucho más tranquilo.
Personas de a pie, con trabajo, familia y dudas, que han tocado la presencia y están aprendiendo a quedarse en ella. No son promesas: son la prueba de que despertar puede ser sencillo cuando no lo recorres solo.
Dos vídeos de David, grabados en directo en el Grupo con seis meses de diferencia. Sin guion. Escucha primero el de abril y luego el de septiembre: ahí está toda la diferencia entre un destello y algo que se queda.
«Es la primera vez que lo entiendo y lo siento… a no ser que sea un tema de mi cabeza. Pero creo que no, ¿verdad?»
«Ahora se percibe como un tejido vivo. Me gusta esta cualidad de poder avivarlo tan intensamente.»
Una semana entera sintiendo el espacio «como un reino con vida propia, tan intenso como el mundo físico». Y al final, la pregunta de siempre: ¿será cosa de mi cabeza?
Ya no pregunta. Cuenta que la intensidad no se ha ido desde el viernes y que sabe cómo avivarla. Lo que era un destello es ahora un lugar al que sabe volver.
Cada uno llegó con su propio cansancio y su propia historia. Todos encontraron el mismo camino, y hoy lo cuentan para que tú tardes menos.

Ese bucle infinito de pensamiento, ese yo tan grande que siempre llevo a cuestas… va reduciéndose. Llevo desde que he entrado mucho más tranquilo.

Se iba, venía… pero se va sentando mucho y con mucha seguridad. Ya no te preocupas: te levantas y se da.

Yo debo ser muy torpe, que no noto nada. Y ya había pasado un año. Hasta que un viernes me levanté y estaba enchufado.

Me pasé siete meses sin entender nada. Me di de baja. Y en una sola sesión con él, de repente, lo entendí.

Yo llevo muy poquito y no había tenido ninguna experiencia. Así que no lo dejéis: aunque no sintáis nada, seguid.

La sensación es de mucho gozo. De estar en casa. Y la conciencia, de pronto, descansó.

Antes era fe, confianza, intuición. Ahora es como mirar por la cerradura y decir: ah, vale, es lo que yo creía.

He vivido con un maestro y he sido muy buscadora. Siempre pensé que tenía que haber alguien que te lo desmigajara. Desde la primera vez que te oí, entré en la experiencia directa.

Una energía tan ligera por dentro, como de querer reír todo el tiempo. Yo era así antes de entrar aquí. Y me decían que Dios era algo muy serio.

Tengo una alegría por dentro que no es normal, y la estoy llevando a lo cotidiano: atendiendo a las personas, y sigue ahí.

Antes la energía me avasallaba. Ahora la sé mover. Y en el día a día todo va siendo más fácil, más fluido.
A los siete meses de entrar en la comunidad vivió una experiencia de kundalini en una meditación con el grupo. Desde entonces, su entrada en la presencia y su práctica de cada día se han ido asentando, sin prisa y con mucha seguridad.
Alberto llegó sin entender nada y con la cabeza muy analítica. Esto es lo que pasa cuando el amor del Ser se abre camino incluso ahí.

Llegó sin entender nada y con la mente muy analítica. Leía los mensajes del grupo y pensaba que aquello era postureo, que la gente exageraba.
Se abrió el amor del Ser y vivió su primera expansión. En sus palabras: «ya lo entiendo; no es postureo, es que realmente lo sienten».
Su estado se ha estabilizado y sigue indagando, con calma, en una resonancia que no deja de crecer. Ya no es confianza ciega: ahora sabe.
Mira los dos vídeos seguidos: primero cómo lo cuenta cuando acaba de pasar, y luego cómo lo vive siete meses después, cuando ya lo sostiene.

«Entro a esta comunidad virgen: no he hecho Un Curso de Milagros, no sé nada de filosofía. Y el jueves sentí algo que no había sentido nunca.»

«Antes la energía me avasallaba. Ahora la sé mover. Y en el día a día todo va siendo más fácil, más fluido.»
Una experiencia de kundalini en una meditación con el grupo, contada con sus palabras y con la explicación de Sergio de lo que estaba pasando. A los pocos días: «todo tiene otro brillo, otra luz».
Su entrada en la presencia y su práctica diaria se han ido asentando, sin prisa y con seguridad. Lo que era una sacudida es ahora un lugar desde el que vive.
Si llevas meses practicando y sientes que a todos les pasa algo menos a ti, escucha esto antes de decidir nada.

«Aquí hay esencia, aquí hay cosas interesantes… pero yo debo ser muy torpe, muy torpe, que no noto nada.»
«Estaba a punto de tirar la cuchara. Pero aunque no fuera parte de la orquesta, me gustaba la música que sonaba.»
«Me levanté y estaba enchufado. Bajé al perro y lo veía todo distinto, como desde una nube. Más de una hora.»
«Hay que estar, día sí y día también. La continuidad es importante. Aquí hay mucha verdad y merece la pena.»
«La presencia se vuelve cada vez más constante. Y con ella, el samadhi.»Pepe · Grupo de Auto-realización
Los vídeos muestran adónde lleva el camino. Estos mensajes muestran algo más sencillo: que el descubrimiento empieza en las primeras sesiones. Escritos en la comunidad tras sus primeras sesiones.








Porque de nada sirve una calma que solo dura lo que dura la práctica.



«Llevo cuatro días en samadhi. La intensidad en esta comunidad es brutal.»David · Grupo de Auto-realización
Fragmentos de las clases en directo de los días siguientes a un encuentro presencial. Transcritos tal cual se dijeron.
«He vivido con un maestro y he sido muy buscadora. En el fondo siempre pensé que tenía que haber alguien que te lo desmigajara. Desde la primera vez que te oí entré en la experiencia directa.»
Marisa
«Tengo una alegría por dentro que no es normal, y la estoy llevando a lo cotidiano: estoy atendiendo a las personas y sigue ahí.»
María José
«Antes era fe, confianza, intuición. Ahora es como mirar por la cerradura y decir: ah, vale, es lo que yo creía.»
Alberto · lleva pocas semanas
«Una energía tan ligera por dentro, como de querer reír todo el tiempo. Esto no había pasado nunca.»
Miguel
«Entro a esta comunidad virgen: no he hecho Un Curso de Milagros, no sé nada de filosofía. Y esta semana todo tiene otro brillo, otra luz.»
Carlos V.
«Nunca me levanté tan feliz.»
Maika · su primer intensivo
«He vivido con un maestro y he sido muy buscadora. En el fondo siempre pensé que tenía que haber alguien que te lo desmigajara. Desde la primera vez que te oí entré en la experiencia directa.»
Marisa
«Tengo una alegría por dentro que no es normal, y la estoy llevando a lo cotidiano: estoy atendiendo a las personas y sigue ahí.»
María José
«Antes era fe, confianza, intuición. Ahora es como mirar por la cerradura y decir: ah, vale, es lo que yo creía.»
Alberto · lleva pocas semanas
«Una energía tan ligera por dentro, como de querer reír todo el tiempo. Esto no había pasado nunca.»
Miguel
«Entro a esta comunidad virgen: no he hecho Un Curso de Milagros, no sé nada de filosofía. Y esta semana todo tiene otro brillo, otra luz.»
Carlos V.
«Nunca me levanté tan feliz.»
Maika · su primer intensivo
Durante mucho tiempo, despertar se contó como algo reservado a unos pocos: monjes, sabios, personas con décadas de retiro. Lo que estás viendo aquí es otra cosa. Son personas normales, con su trabajo y su familia, que en semanas o meses han tocado la presencia y están aprendiendo a quedarse. Lo que antes era difícil, aquí lo estamos haciendo fácil.
Nuestro propósito es extender la enseñanza y la presencia, ponerlas al servicio de todos los seres que las buscan. Por eso nadie camina solo en esta academia, y por eso nadie se queda atrás. Cada voz de esta página es una más que se enciende y que ayuda a que otras se enciendan. Así es como creemos que sucede un despertar compartido: de persona a persona, hasta que sean muchos.
Sabemos que a estas alturas has visto muchas páginas de testimonios. Por eso preferimos contarte cómo se han hecho estas, y dejar que hablen ellos.
Lo que viven estas personas no es una excepción: es lo que sucede cuando la presencia se cultiva en comunidad. Cada semana, en directo, con gente que está en tu mismo punto. No tienes que creerles a ellos: ven a comprobarlo tú.