Una frase bien dicha no te entrega la verdad, pero te gira la cabeza hacia donde ya estaba. Aquí van unas cuantas sobre el despertar, la presencia y la no dualidad. Léelas despacio. Y no te las creas: compruébalas en ti, que es lo único que sirve.
Sobre despertar y presencia
- “Ya has tocado la paz. Ahora se trata de no volver a perderla.”
- “Despertar es fácil; lo difícil es quedarse despierto.”
- “No buscas la paz porque te falte, la buscas porque ya la has probado.”
- “El presente no es un instante más: es el único sitio donde estás vivo.”
- “No tienes que llegar a ninguna parte. Tienes que dejar de irte.”
- “La calma aparece sola cuando dejas de agitar el agua.”
Sobre la mente y el pensamiento
- “No eres la voz de tu cabeza. Eres quien la escucha.”
- “La mente no se calla peleando con ella; se calla cuando dejas de creerla.”
- “Un pensamiento solo tiene el poder que le prestas al creértelo.”
- “Hay muchos menos problemas que pensamientos sobre problemas.”
- “El silencio es lo que queda cuando dejas de alimentar el ruido.”
Sobre la no dualidad y el Ser
- “No estás en el mundo: el mundo aparece en ti.”
- “Lo que buscas es aquello que busca.”
- “Eres el espacio, no lo que ocurre dentro de él.”
- “La ola nunca dejó de ser mar; solo lo olvidó un momento.”
- “No tienes conciencia. Eres conciencia.”
Sobre el camino y la entrega
- “El buscador es lo último que se disuelve, y su disolución es el hallazgo.”
- “No sueltas para ganar algo: sueltas y descubres que no faltaba nada.”
- “La vida no aprieta para castigarte, sino para devolverte a lo esencial.”
- “Rendirse no es perder; es dejar de pelear con lo que ya es.”
- “Un buen maestro no te da nada nuevo: te recuerda lo que nunca perdiste.”
Dos que vienen de muy lejos
De la tradición Advaita, dos que llevan siglos apuntando al mismo sitio. Una afirmación, “Tat tvam asi”, que se traduce como “Eso eres tú”. Y una pregunta, la que Ramana Maharshi convirtió en camino entero: “¿Quién soy yo?”. No para contestarla con la mente, sino para dejar que disuelva a quien la hace.
Quédate con la que te haya tocado. Pero recuerda que una frase, como mucho, abre la puerta. Cruzarla es cosa tuya, y eso se hace en la práctica y en la experiencia directa.