Preguntas Frecuentes

Resumen: Es la dimensión sin forma que nos rodea, el Ser silencioso y espiritual que somos en forma del espacio que conocemos a nuestro alrededor. Sergio indica que si miras al espacio que te rodea puedes fundirte con él.   Explicación: Más allá de lo superficial y las formas visibles, existe un reino de quietud y esencia espiritual que nos envuelve y permea. Esta dimensión, sin forma y etérea, se extiende a nuestro alrededor. Al observar el espacio, no solo vemos un vacío, sino que percibimos un reino más allá de lo conocido. Este espacio, en su silencio, nos revela directamente una experiencia de amor y paz espiritual. Un principio supremo, inmutable y eterno, que subyace y permea toda la existencia y que es la fuente inagotable de sabiduría y verdad. En muchas enseñanzas espirituales, esta dimensión se equipara con el “reino de los cielos”, “el parabrahman” “el cristo”, un estado de conciencia donde la dualidad y la separación se disuelven, y sólo queda la Unidad pura. Sergio Noguerón nos enseña que es accesible no solo a través de la búsqueda interna, sino a través de la extrospección y la conexión con el espacio que nos rodea, y que esta dimensión espiritual es tanto externa como interna.. Este concepto trasciende las barreras del lenguaje y la cultura filosófica convencional, acercando el advaita a todos los buscadores espirituales y democratizando la enseñanza, debido a que los estudiantes la conocen a través de la experimentación directa.

La conexión con el espacio es sorprendentemente simple y accesible. Lo primero que nos sugiere Sergio es dirigir nuestra mirada hacia el espacio, cultivando la paciencia al observar lo que carece de forma. A medida que nuestra mirada se acostumbra a percibirlo de manera más natural, nuestra conciencia se funde sorprendentemente, con esta dimensión sin forma. Eventualmente, comenzamos a experimentarla desde un lugar de intimidad y cercanía personal.

Esta práctica es una guía hacia la contemplación, donde Sergio nos lleva paso a paso a través de las cualidades del espacio abierto. Mientras absorbemos y sentimos estas enseñanzas en nuestro espíritu, aprendemos sobre la dimensión del ahora, su esencia y cómo integrarla en nuestra vida. Nos familiarizamos con esta cultura de conciencia, profundizando nuestra comprensión y conexión con ella.

 

Esta práctica es una exploración guiada hacia la contemplación profunda, en la que Sergio actúa como guía explicando qué es lo que se conoce en el estado despierto. Con paciencia y claridad, nos introduce en la reflexión contemplativa describiendo las cualidades intrínsecas del espacio abierto, un concepto que va más allá de la mera percepción física. A medida que avanzamos en esta práctica, lo que aprendemos y sentimos se va impregnando en nuestro espíritu, permitiéndonos absorber no solo el conocimiento, sino también la esencia de estas enseñanzas.

A través de esta guía, comenzamos a comprender la dimensión del ahora, una cultura de presencia y conciencia que transforma nuestra manera de interactuar con la búsqueda de la realización acelerando el proceso del despertar. La experiencia inmersiva nos permite familiarizarnos con sus características, aprendiendo a reconocer y valorar la importancia de estar plenamente presentes en cada momento. Esta práctica no solo enriquece nuestra experiencia espiritual, sino que también nutre nuestro entendimiento intelectual, abriendo nuevas vías de percepción hacia lo sagrado.

Sergio nos ayuda a ver que esta dimensión no es algo lejano o inalcanzable, sino una realidad accesible y profundamente conectada con nuestra vida cotidiana. A medida que nos adentramos más en esta práctica, descubrimos cómo la contemplación del espacio abierto puede ser una herramienta poderosa para el crecimiento personal y espiritual, brindándonos una perspectiva más amplia y enriquecedora de nuestra existencia divina.

La expansión es una característica fundamental de la naturaleza abierta del espacio de nuestro Ser. Esta sensación se manifiesta como la inmensidad de la dimensión espiritual. Nuestro Ser, infinito y sin forma, trasciende la mera localización física en el cuerpo. Cuando el estudiante entra en contacto con la naturaleza del espacio abierto, experimenta una expansión natural y espontánea. Esta expansión no es un objetivo final en sí mismo, sino más bien una revelación de uno de los dones que ofrece la Consciencia pura. Es un proceso de descubrimiento y apertura que nos permite experimentar y reconocer la vastedad y la profundidad de nuestra verdadera esencia.

Somos espacio, y al experimentar directamente sus cualidades, nos revelamos a nosotros mismos que el espacio abierto es, en realidad, nuestro verdadero ser. Este espacio trasciende el cuerpo, llevándonos a la comprensión de que las sensaciones físicas pertenecen, en realidad, al reino de lo inmaterial. Al sentirnos como espacio, comprendemos de manera directa que nuestro cuerpo no es más que un elemento flotante en la inmensidad del espacio abierto. Esta percepción nos hace conscientes de que nuestra experiencia directa no es sólida, sino etérea, inmaterial y sin forma. Nos damos cuenta de que somos mucho más que nuestra presencia física; somos una parte integral de un vasto y expansivo universo inmaterial.

Resumen: La no dualidad es la idea de que todo está conectado y que las divisiones entre nosotros y el mundo son ilusiones. Se entiende mejor al ver el espacio abierto como algo que une todo sin separaciones.

 

Explicación:  La no dualidad va más allá de ser solo una teoría o un conjunto de creencias; es una comprensión que surge cuando nos damos cuenta de que no hay una verdadera separación entre nosotros y el mundo que nos rodea. Esta idea se hace clara cuando observamos “el espacio abierto”, que no distingue entre lo que está dentro y fuera de él, abarcando todo sin crear divisiones.

En este espacio, empezamos a ver que todo en el universo está conectado de manera fundamental. La idea de que estamos separados de otras personas o cosas se revela como una simple ilusión. En el mundo de la no dualidad, las líneas que normalmente trazamos entre nosotros mismos (el sujeto) y el mundo exterior (el objeto) se desvanecen. Comenzamos a experimentar la vida de una manera donde todo está unido, donde cada persona, objeto y experiencia es parte de un gran todo interconectado.

Esta comprensión no es algo complicado o inalcanzable; es algo que podemos empezar a percibir en nuestra vida cotidiana. Al observar el mundo a nuestro alrededor sin prejuicios ni ideas preconcebidas, podemos empezar a sentir esta conexión profunda y la unidad de todo lo que existe.

¿Cuáles son las preguntas más frecuentes que han hecho los estudiantes?

Debido a la falta de costumbre y a la tendencia natural de experimentar la separación, los estudiantes, incluso después de haber experimentado el espacio abierto, suelen volver a su estado habitual y condicionado. Sin embargo, cuanto más se entregue el estudiante a su experiencia directa con el espacio abierto, más se irá disolviendo esta sensación de división. Con el tiempo y la práctica constante, el estado de conciencia despierta se va asentando, hasta llegar a un punto en el que el estudiante ya no lo abandona. Este proceso es gradual y requiere dedicación, pero con el compromiso y la práctica continua, la experiencia de unidad y conexión se vuelve una parte permanente de su ser.

El entendimiento del “yo soy” se profundiza cuando el condicionamiento del yo individual desaparece. En este estado, el yo ya no se percibe como una entidad particular o separada, sino que se siente como el espacio mismo. Esta transformación ocurre cuando trascendemos las limitaciones y las definiciones que normalmente asociamos con nuestra identidad personal.

Al disolver el condicionamiento del yo, nos liberamos de las barreras que nos separan del espacio abierto. En este proceso, el sentido del yo se expande y se vuelve uno con el espacio afirmando en el alma “yo soy”. Ya no hay una distinción clara entre el individuo y el entorno; en cambio, hay una sensación de unidad y continuidad.

Cuando decimos “yo” en este estado de conciencia ampliada, no nos referimos al yo pequeño y limitado por las experiencias personales y las percepciones del mundo. En cambio, “yo” y “soy” se convierte en una afirmación de nuestra identidad con el espacio mismo. Este “yo soy” es ilimitado, sin fronteras, y abarca toda la existencia en un espacio abierto e infinito.

Esta comprensión trae consigo una profunda sensación de libertad y paz. Al identificarnos con el espacio, nos alineamos con su naturaleza expansiva y abierta. Esta perspectiva nos permite experimentar la vida desde un lugar de mayor amplitud, donde las preocupaciones y limitaciones del yo condicionado pierden su poder sobre nosotros. En este estado, cada momento es una expresión del espacio abierto, y cada acción es una manifestación de esta conciencia expandida.

La respuesta a esto no es fácil de contestar, pero habitualmente, aquellos que no tienen una revelación espontánea de la naturaleza del espacio abierto, suele tardar entre uno o dos meses aproximadamente. El motivo de que no podamos percibir el espacio abierto del ser que nos rodea y nos permea, es que nuestra conciencia dormida no está acostumbrada a mirar a la dimensión sin forma, y solo puede percibir objetos y no la pura subjetividad sin forma. 

El proceso solo depende de la entrega y la consistencia de las técnicas prácticas que se realicen y también la continuidad de las misma. La calidad y la claridad de las experiencias son claves para acelerar el proceso.

Hay dos impedimentos que imposibilitan la percepción del espacio abierto:

  • El primero y más habitual es la falta de constancia o permanencia contemplativa, debido a que estamos siempre juzgando la experiencia y no somos capaces de detenernos en el ahora y sentir, el espacio permanece oculto detrás de las impresiones residuales de la mente. Hay tanto ruido dentro de nosotros que no somos capaces de percibir lo silencioso.
  • El segundo es la falta de afinación del órgano sensorial espiritual, la conciencia no está acostumbrada a mirar a lo que no tiene forma, para la gran mayoria de seres humanos, lo sin forma ha estado oculto t solo han basado  su experiencia fuera del campo de lo espiritual. Debido a la falta de costumbre la percepción se encapsulo en el existencialismo y la dimensión oculta quedo velada por la ignorancia.  

Apuntarse al aula de estudio para adquirir la cultura espiritual sobre el espacio abierto y comenzar a entenderlo totalmente.

Posteriormente realizar las experiencias inmersivas grupales para penetrar la dimensión espiritual y afinar el órgano sensorial espiritual que te permitirá detectar la sutileza de la dimensión primordial del Ser.