Satsang 9 Enero, la neutralidad es una bendición

Cuando uno silencia la mente conoce una neutralidad, esta neutralidad es inherente a nuestro Ser y permite el descubrimiento del poder interior que nos permite inhibir e ir más allá de las apariencias.

La soledad interior es la gran bendición de la Conciencia, y permite una observación del mundo. El despertar comienza con la observación. La observación no es vinculante al mundo sino que tiene su propia naturaleza libre, esta observación es la capacidad de experimentar y saber que todo lo que acontece en nuestra experiencia es una ilusión.

Lo que observa es neutro, no es afectado por lo que se observa y tampoco esta manchado por lo que acontece. En este encuentro vas a poder realizar una práctica que te permitirá comprender como conocemos lo que está más allá de los opuestos y donde se encuentra el verdadero despertar espiritual.

En él se habla la importancia de expandirnos hacia la naturaleza de lo ilimitado para no encasillarnos en la experiencia de lo personal y comprender lo que está más allá de los límites del cuerpo y de la mente. Cuando somos demasiado densos en nuestra separación esto nos impide expandirnos hacia el espacio abierto, ya que el ego está instalado en la sensación de lo personal.

Tras una práctica minuciosa y abierta llegamos a descubrir a través de nuestra experiencia directa la importancia de deshacer los nudos de la persona que nos permitirán desnudarnos hacia el espacio abierto del Ser.

En este encuentro descubrirás el amor sin causa en el centro de la gratitud sin objeto y sin intención, es un despertar al corazón espiritual de nuestra naturaleza más cercana e intima. Este amor sin intención es la verdadera dicha, que emerge en nosotros cuando encontramos en medio de la Conciencia la capacidad de conocer la fuente del amor y la abundancia espiritual.

Nuestro Ser silencioso es pura neutralidad, pues está más allá de la diferenciación y de los opuestos, en él tenemos la capacidad de discernir y conocer desde un punto neutral el balanceo de los opuestos. Dentro de la neutralidad de nuestro ser se encuentra la dicha, la ausencia del balanceo de los opuestos se convierte en gracia cuando descubrimos la intensidad neutral de la conciencia, que brilla en florescencia cuando permanecemos en el profundo abismo de silencio y quietud interior que son inseparables del Ser.

En este encuentro conocemos la naturaleza de lo neutral como una inmensa oportunidad para experimentar la gracia interior y el reconocimiento de aquello que está más allá de la experiencia, más allá del bien y del mal.

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