Podemos hablar muchas cosas sobre la iluminación, pero hay una evidencia de la que me gustaría hablar sobre la realización, y es la robustez del espíritu. No descubrimos solamente, que no hay nadie viviéndose, si no, que al no estar la carencia del pensamiento, lo que queda es robusto como una roca. Un sabio ya ha muerto antes de morir. Sabe que es eterno y no tiene miedo a la muerte. Un sabio no tiene miedo al cambio, sabe que el cambio es la sal de la vida. Un sabio no tiene miedo a la enfermedad, sabe que la enfermedad son células de la conciencia que proliferan en su justa medida.

Un sabio vive cada momento como si lo hubiera elegido, él no es la víctima es el creador. Un sabio ama la adversidad porque mide su realización y puede experimentar su capacidad de superación. Un sabio no ve errores, ve aprendizaje, no ve el mal, ve a Dios. Viendo con claridad lo que eres, el manto indestructible, silencio detrás de la preocupación, paz detrás de la agitación, la esencia siempre presente e imperturbable del Ser que, jamás será dañada por una emoción, pensamiento o sentimiento, ¿cómo podrías sufrir? Es imposible, pues lo que queda es alegría sin causa, paz eterna, una perfecta y brillante quietud que siempre está presente.

Por supuesto que degustar la vida es una facultad indispensable en este Universo, pero ir más allá de ella es la virtud del sabio.

¿Surge el miedo de la vida? No. La vida Es, y la forma en que la interpretamos es el sueño. El miedo surge de la mente. La realidad es que no tememos el futuro, tememos no poder superar nuestra mente. Tememos el poder de la mente y el sufrimiento que es capaz de causar. Tememos sentirnos frágiles y vulnerables. Tememos lo que no conocemos. Tememos las sorpresas de la vida. Tememos lo que hemos interpretado y conocido como mal, incorrecto, inapropiado. Sin interpretación, solo queda el ser.

Cuando te alzas por encima de la ilusión, ¿qué puede dañarte? Cuando dejas de temer a la mente y sus miserias, cuando dejas de estar amenazado por la irrealidad y su sufrimiento, aparece el poder de disolver todo dolor y volverse como el aceite en el que resbalan las apariencias, está una de las joyas de la realización.

Si en mi presente siento la plenitud, y la siento como algo que me pertenece, como algo que es lo que yo soy, algo que no he conseguido con algún truco, ¿cuándo no va a estar? Siempre va a estar, estará en los momentos difíciles, en los momentos que más la necesite, el amor por Lo Que Es, que surge de la robustez del espíritu, será mi guía, mi aliento, y será lo que me sostenga en esos momentos.

Es muy hermoso descubrir que eres indestructible. La muerte, la enfermedad, el dolor, la duda, la incertidumbre, las malas noticias, las catástrofes, la traición, solo son aspectos pasajeros que no te pueden herir. No tienen ese poder. Sin el apoyo de la mente no son nada.

La sensación de este amor disuelto en el Ser absoluto, aviva la llama de la presencia, la cual te hace intocable e indestructible. Osho dijo que, “una persona realizada totalmente, es un súper hombre”.

Cuanta más distancia intocable adquieres, sobre las apariencias de realidades, -la cual imprime sensación de desapego a las tendencias egóicas, que no es pasotismo por la vida, sino entereza, templanza y autoestima- más te empoderas sobre tu mundo. La palabra que mejor define este estado de plenitud y equilibrio es Poder.

¿Es posible que la realización haga personas débiles? No, todo lo contrario.

La realización manifiesta personas íntegras. En algunas tradiciones, se hace hincapié en la moralidad y la integridad de la persona, como práctica espiritual, por el dominio que ejerce sobre la mente y el cuerpo. Lo que se pretende en toda práctica espiritual, es tener la mente tranquila y experimentar el equilibrio de los valores que surgen del Ser.

Quien domina la mente, domina las acciones del cuerpo, y quien domina el cuerpo, domina la mente, y lo que pretendemos es dominar por completo todo nuestro Universo. Cuando hablo de dominar, no lo hago como una acción del yo separado, sino como la presencia robusta y segura de la esencia de tu Ser. El Poder del Ser al servicio del hombre.

 

 

 

 

 

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