Infinito.

La textura última del universo es todo un enigma alrededor del cual se han constituido instituciones. Durante eones el ser humano ha intentado resolver el misterio, los científicos lo intentan fracasando con artilugios, los religiosos con creencias teológicas, los estudiantes de la verdad llamados buscadores espirituales intentan comprender este enigma visitando lugares como la india o viajando a ver a maestros. El ser humano intuye que hay algo que descubrir. Los gnósticos afirmaban continuamente que está en nuestro interior.

¿Hay algo que descubrir? Por supuesto, para el ignorante Hay algo que descubrir, para el sabio Todo Es Eso. Y no sirve de nada decir a todo el mundo que ya son el Ser infinito, pues ellos no lo viven por sí mismos. Las corrientes actuales han confundido a los estudiantes con “ya eres Eso” pero ¿lo sabes realmente? En la sociedad veo esto continuamente, todo el mundo sabe intelectualmente, pero pocos mueren a esta verdad. Así que vamos a adentrarnos en las sutilezas de lo divino e infinito para comprender un poco más su naturaleza.

Una vez le pregunté a un cura que era Dios y él me contestó “es un sentir”. No es erróneo pero ¿a que nos referimos cuando decimos que es un sentir?

Uno de los errores habituales es buscarlo dentro del sentir, pues todo lo que pueda ser sentido, experimentado o conocido está dentro de la experiencia y eso no es. En lo que respecta al yo separado, este vive dentro de la experiencia, dicho de otra forma “no hay experiencia sin yo”.

Si buscas dentro de la experiencia la verdad última no la encontrarás, toda experimentación es su extensión limitada. Si el buscador espiritual está buscando a Dios ¿donde lo puede encontrar si Dios es infinito? Habría que buscar el infinito, pero el infinito absoluto es un campo invisible e imperceptible, espacio ilimitado más sutil que el espacio que conocemos, más sutil que el viento, los rayos de sol o las moléculas del aire. ¿Qué campo inteligente permitiría a las moléculas del aire Ser y existir, y cuál es la magnitud de su inteligencia que les permite tener sus propias leyes exactas, las cuales son incomprensibles hasta el día de hoy para la inteligencia humana? Eso es Dios.

Enmudecemos ante su magnificencia.

Cuando el sabio se topa con esta verdad, hinca la rodilla y se deleita con la belleza y armonía de su Ser. La visión de ello produce el reconocimiento de la gran fiesta de la armonía y la diversidad que surge de la gran nada.

La realización abraza por completo el descubrimiento de este misterio como la revelación de nuestra naturaleza y nuestra identidad última y real. ¿Hay algo más sólido que está nada inteligente? No lo hay. Utilizar las palabras para definir la verdad última es todo un arte de dificultad. Solo cuando el yo muere puede ser conocida. Muchos maestros hablan de la no dualidad, pero en lo que respecta a esta comprensión, ni siquiera existe algo llamado no-dos.

Quisiera profundizar como el infinito se expresa e intentar esclarecer su naturaleza.

El infinito es un campo ilimitado en el que surge la Conciencia, la conciencia es la receptora del infinito, es como si el infinito fuera las ondas de radio y la Conciencia el aparato receptor. Esta es la transición Infinito-conciencia-en-si. En este texto nos vamos a centrar en la transición infinito-conciencia-en-sí.

Este campo infinito de inteligencia absoluta es no perceptible, este es el espacio ilimitado, el campo que rodea a la Conciencia. Este campo no es consciente de sí mismo, no lo necesita, no podemos decir tampoco que es inconsciente porque en sí mismo es la inteligencia primaria y Pura, divinidad absoluta antes de ser Conciencia. Todo surge de ahí. Las religiones lo llamaron Dios.

La mente humana no podrá comprender esta expresión impersonal de inteligencia, ella es la fuente que crea todo, el bien, el mal, la belleza y la fealdad. Es ambos opuestos que parecen ser irreconciliables. Es el reino invisible “no afectado en su creación”, antes de la creación. Por supuesto no hay antes o después, tampoco existe el proceso o las diferentes expresiones solo es una teoría, matizo esto porque enseguida aparece un “policía advaita” (ignorante intelectual) de las redes sociales y me corrige alentando su conocimiento. Nada podría ser escrito desde la dialéctica que es dualista, toma esto como una teoría para comprender.

Así que el infinito no cognoscible es la revelación última de nuestra naturaleza, todavía no expresada, antes de todo, limpia y Pura, el cual no lo puedes conocer.

¿Por qué no lo puedo conocer? Porque lo conocido está recogido en la limitación, y este campo de onminiscencia, onmipresencia y omnipotencia infinita es la pureza original, el sustrato no diferenciado, el animus absoluto y último. No tiene textura perceptible, es como un vasto agujero de inmensidad, desconocido e imperceptible. La Conciencia es perceptible, el infinito no lo es.

Estamos hablando de algo que está en todas las cosas y a su vez no está tocado por ninguna de ellas, hace su presencia en todo el Universo y sin embargo no palidece si este desaparece, pues ello no puede desaparecer. La vida y la muerte solo son aspectos pasajeros sin importancia, este Ser Uno es la vida-en-si, para él no existe la muerte, solo formas que surgen de su aliento amoroso. Descubrir que la vida no es una aventura que comienza al nacer y termina al morir es muy hermoso, pues la vida es infinita. El amor es infinito, la abundancia es infinita, la autoestima es infinita.

Antes de su venir a la experiencia y por su naturaleza, el infinito no está diferenciado, no tiene opuestos y tampoco limitaciones, su expresión ilimitada es de naturaleza asombrosa, pues en este infinito está codificado todo el ADN del Universo, hace miles de años era Eso, dentro de mil años será Eso. Todo cambia menos El, las saturaciones de energía y sus modulaciones no le afectan, El es el gran testigo desinteresado del Universo entero, es como “el gran durmiente activo”.

Si un ser humano comprendiera su magnificencia la mente caería desintegrada, prendería como el fósforo de una cerilla, la realización no es la comprensión de todo el Universo, sino la rendición por visión de magnitud. La mente muere al disolverse en La Luz de la Conciencia Pura, atravesando la puerta hacia el absoluto. Si no has caído en su disolución no creas entender este texto, solo la experiencia vivida te dará la posibilidad de comprenderlo absolutamente, si caes en la trampa del conocimiento no podrás conectar con lo desconocido.

Cualquier ser humano que tenga la visión de ello va a caer, no puede quedar ningún orgullo allí, ¿de qué podrías estar orgulloso? De nada, el más grande acto heroico no es nada.

¿Si el infinito es no perceptible y no-textura, como surge el mundo de la realidad?

El infinito no se experimenta y su naturaleza es no intencionada, no conoce la diferencia entre el interés o el desinterés. De Él surge la Conciencia, pues para crear la realidad necesita una ley de experimentación y necesita una textura, del mismo modo que el café necesita el agua, la textura en la que lo absoluto se manifiesta es luz-de-Conciencia, esta luz sin manchas ni tintes es amor incondicional. Todo el Universo manifiesto está hecho de amor/luz, está Luz cuida de sí misma. Esta es la primera ley del Infinito o absoluto.

Es un campo energético de onminiscencia-en-si, y está dotada de una inteligencia para sí misma.

¿Cómo se convierte el Infinito en conciencia-en-sí?

La Luz Pura, antes de convertirse en Conciencia necesita entretejerse como lo hace una tela de araña, al ser más sutil que lo sutil, sus rayos de luz se cruzan creando la textura de la Conciencia. Al entrelazarse comienza a crear de la nada-onminiscencia, un tejido inteligente al que solemos llamar Conciencia, del mismo modo que un solo hilo no tiene consistencia pero si lo juntas tienes una manta caliente y pesada, La Luz se convierte en una textura inteligente, este es el campo o manto de inteligencia consciente.

¿Qué le sucede a la Conciencia en su surgimiento?

En su surgimiento la Conciencia también es no diferenciada y homogénea, es luz en sí misma, pero adquiere la cualidad de interactuar consigo misma en un orden perfecto. Es consciente de sí misma, es saber e inteligencia-en-si.

La ecuación que siempre planteo es infinito-conciencia-en-si-presencia. En este texto hablo de la transición desde el infinito a la Conciencia-en-Sí, por ello hablo de ese entretejido de Luz, pues el infinito siendo imperceptible crea la consistencia a través de una red de mayor densidad. La Conciencia-en-sí tiene consistencia, el infinito no la tiene, no lo necesita pues ello es la verdad no cambiante, y de la Conciencia-en-sí surgen modulaciones de energía, ondas y movimiento, inteligencia vibrando en el campo infinito. El infinito es como el espacio y la Conciencia la inteligencia que actúa en él.

La Conciencia proviene de lo ilimitado, aparece para experimentar su ilimitación ¿qué es lo que surge del infinito? Surge la inteligencia con la capacidad de crear y deleitarse en infinitas realidades. Del mismo modo que La Luz al pasarla por un prisma refleja múltiples colores, cuando el infinito se manifiesta en luz-conciencia aparecen miles de posibilidades, es el manantial de las apariencias de la fragmentación, de esta apariencia surge la Conciencia de la realidad.

La apariencia de la Conciencia es su primera realidad Pura, de ellas derivan un caudal imprevisible de realidades infinitas. Es como un agente de libre expresión, el libre albedrío. ¿Qué es lo que el infinito podría manifestar? Infinitas manifestaciones y probabilidades.

Hasta aquí hemos visto al infinito no diferenciado y absoluto manifestar luz Pura, que al entretejerse crea la apariencia de la Conciencia Pura. Una vez la Conciencia Pura interactúa consigo misma, no como aspectos separados sino como entidad homogénea surgen las apariencias de las infinitas realidades, las cuales están sostenidas por “el sabor del Saber”.

Infinitas realidades como ensoñaciones surgen de ello, aunque la realidad solo es una, por su inteligencia misma surge la apariencia de dualidad. Cuando el infinito adquiere una forma en la Conciencia se produce un cambio desde lo desconocido a lo conocido, es como si el infinito pudiera manifestar realidades a su antojo, porque ese es su cometido. Es una sola causa sin efecto, lo que llamamos manifestación de realidad (efecto) es una ilusión. Como bien he dicho antes de la Conciencia-en-si, el infinito es no diferenciado e inconsciente de sí mismo, del mismo modo, el yo absoluto en nosotros está exento de la experiencia sensorial. Algo en ti no ha experimentado jamás el dolor, la duda, ni siquiera ha nacido, esa es tu naturaleza real, no has nacido.

¿Puedo ser Consciente de ello?

Cuando la Conciencia se gira sobre sí misma intuye la ilimitación, la cual es anterior al acto del percibir, la percepción pertenece a la Conciencia-en-sí saturada de presencia-de-conciencia. Pero de lo ilimitado no se puede ser consciente, ya que el acto de ser consciente es una progresión hacia la experiencia de conciencia, como hemos visto en este texto. Pero cuando disolvemos la entidad que es consciente progresamos hacia un campo desconocido, esta es la esencia del camino hacia la iluminación, descubres que eres el Ser ilimitado en su máximo expresión, divinidad floreciente.

 

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