En mis encuentros, suelo descubrir que la gran mayoría de estudiantes tienen un conflicto de roles. Estos roles son de dos tipos: uno es creer que sabes quién eres; creer en ciertas comprensiones, tomarlas como una realización y por último, no saber quién eres. El otro es confundir los aspectos del Ser con el ego, y el ego con el Ser. Aunque son muy parecidos y contienen una estructura similar, en este texto vamos a hablar del primero. Abordaremos el segundo tipo, en “Conflicto de Roles #2”.

Es muy importante saber qué es real y qué no es real. Este tipo de certeza sucede por investigación. En algunos encuentros cuando utilizó la palabra investigación, suelen decirme: ¿Quién investiga Sergio? No hay nadie que investigue. Estos pronunciamientos suelen esconder: nihilismo aprendido en libros.

Muchos maestros reconocen una experiencia primaria. Posteriormente suelen afirmar, que con el tiempo y tras un proceso, se acaba teniendo una comprensión profunda. Esta experiencia primaria, que cambia por completo sus vidas, no debe de confundirse con las experiencias espirituales habituales. La visión de la Verdad puede ser reveladora, pero no garantiza la realización. Cuando una visión es auténtica, suele concluir con la realización. Cuando las revelaciones son esporádicas, de índole superficial, sirven para golpear al ego. Las experiencias espirituales que no son reveladoras, están envueltas de misticismo y magia, pero no son muestras de la Unidad, sino alteraciones de lo cotidiano. Alteraciones basadas en creencias o meras sugestiones, las cuales suelen fortalecer al ego espiritual.

Es importante conocer cómo surge el ego, cómo se manifiesta y cuál es su modus operandi. Esta investigación es siempre necesaria. La realización deja al ego al descubierto. Puedes llegar a la comprensión última, y el ego disolverse en “ella”, sin una sola experiencia.

Puedes leer muchos libros espirituales y creer que sabes cómo funciona el ego, pero solo sabrás la verdad cuando “esta” sea realizada totalmente. No existe, en la realización verdadera, estar realizado en algunas ocasiones y en otras no. La comprensión de uno mismo, tiene que ser completa para que acabe siendo estable.

Se suele decir, que la realización tiene que venir por la experiencia directa. Los atisbos o experiencias temporales no son fiables, pues la realización última y su naturaleza, no tienen que ver con una experiencia temporal. Yo mismo, después de la realización, he seguido teniendo experiencias místicas y samadhis, que acompañan mi día a día, pero ya no son relevantes. No queda “nadie” que les preste atención. Por esto digo, que las experiencias no son relevantes, pues lo que se realiza está más allá de toda experiencia o estado. La iluminación no es un estado.

Algunos estudiantes, incluso algunos maestros (sin la realización última), suelen hablar de la realización, aparentando que saben de lo que hablan, pero siempre hay un tufo (aroma a mente) que les delata. Su expresión de la verdad, suele venir de atisbos pasajeros y no de una realización madura.

Durante “los encuentros”, hemos sido visitados por estudiantes desorientados (egos realizados), que dicen haber encontrado la verdad. Esto sucede, porque se aventuran a creer que estos atisbos temporales son importantes y confirman la realización. En el mejor de los casos, son solo modulaciones, experiencias que ocurren en la Conciencia, debido a la “flexibilidad” que Esta tiene de mostrar otras realidades.

En mi experiencia, la realización última es un asentamiento de la comprensión. Y aunque finalmente el samadhi sea el estado habitual, un estado de presencia constante que jamás abandona, yo no soy eso que se manifiesta, ya que no hay nadie.

Por otro lado, sé que en ocasiones, la verdad es revelada. Quien tiene la visión y ve la verdad, ve la verdad. Esto es innegable, pero ver la verdad no es la realización, es ver la verdad. Después de esa revelación suele quedar un ego que afirma haber visto la verdad, pero… ¿puede el ego ver la verdad? No puede, esa afirmación suele ser una trampa. La mente se apodera de esta visión, en la cual ella no estaba mientras sucedía, y regresa al estado de separación, pero aún más fortalecida. Ahora se considera especial, tiene algo que los demás no han visto o no conocen. Es una sensación de exclusividad. En algunos casos, hablan sobre ello como si hubieran logrado algo y comienzan su andadura como maestros. Esto es lo que me sucedió a mí, me creí iluminado sin saber que estaba equivocado, simplemente porque mientras estás ahí no puedes verlo.

La Conciencia es elástica y puede producir distorsiones que son consideradas como reveladoras. En otros, el ego se acoge a una comprensión intelectual y gana tiempo con el engaño. Si existe una entidad en tu Ser, que dice tener certezas sobre el Ser, mata esa entidad.

Sí eres de los que acuden a los encuentros con la idea que ya sabes lo que es la Realización, te digo: no vengas, si no es con humildad, no lo hagas. Porque te encontrarás con el muro de la verdad. Esta es la peor parte de mi trabajo, el cual es cuestionar, y al hacerlo, en ocasiones,  el ego sale herido y magullado. De verdad que lo siento, pero ese es mi trabajo. La función del maestro es cuestionar y descubrir si hay algún tipo de engaño oculto detrás de las palabras. El ego es muy astuto y puede ser muy creíble.

Habitualmente, la excusa de estos visitantes esporádicos es, vengo solo a compartir, porque me gusta estar con mis hermanos espirituales. Pero no hay nada que compartir, para la persona realizada esa es la verdad última. ¿Para qué vienes entonces? Mi consejo es… no vengas. A “los encuentros” no se viene a hacer amigos. Porque si tu vida estuviera realizada no vendrías. Si fuera trepidante y completa no vendrías. Si vienes, ven a por todas, exprímeme, aprovéchate de la oportunidad del encuentro.

Otra de las excusas es, vengo a compartir la filosofía que sé. Pero mis encuentros tampoco son un foro de debate filosófico. Mi intención no es debatir, sino ayudar al que lo desee de “buena fe”. Para quien crea que no lo necesita, no estoy disponible.

En nuestros encuentros, solo hay tiempo para los enamorados de su Ser. Para los que son sinceros y están abiertos.

No hay nada peor que un ego iluminado, es muy peligroso y desafiante. El ego iluminado, es el que se limita a repetir lo que ha escuchado como si fuera un loro. Habitualmente, a estos intelectuales desorientados, suele faltarles frescura. Cuando los sacas de la repetición, puedes darte cuenta de su falta de comprensión. La gran mayoría de ellos basan su comprensión en el nihilismo, pues es lo más fácil de aprender, solo has de saber decir “no” y “no hay nadie”, y con ello ya parece que haya comprensión.

Cuando me encuentro con estudiantes así, me es difícil sacarlos de ahí y hacerles ver que esa realidad de la que hablan no tiene nada que ver con la iluminación. Lo mejor que se puede hacer en esos casos, es dejarlos estar, y confiar que su Ser les guiará hacia La Luz tarde o temprano. También he visto algunos casos que jamás salen de ahí, se quedan atrapados en ese espacio hasta “el final de sus días”.

No estoy aquí para debatir o convencer a nadie. Tampoco estoy aquí para confirmar tu realización. Tú no necesitas mi aprobación. Si verdaderamente te realizas algún día comprenderás lo que digo. 

Si eres un estudiante de la verdad y quieres venir a mis encuentros, no te resistas a nada, abre tu corazón. No confíes en lo que has leído o escuchado. No te creas que sepas la verdad. Abre las puertas de tu corazón para que pueda amarte de igual a igual, para que nos veamos por primera vez, para que reconozcamos juntos lo que es auténtico. Sé que, si dejas a un lado la mente analítica, puedo estar ahí contigo. Si me preguntas por qué, te diré… porque amo estar con los que aman lo atemporal, soy un apasionado de ellos, su fan, su seguidor. Porque me encanta mirarte y encontrarme contigo en ese lugar en el que eres auténtico.

 

 

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